Los malabaristas chilenos Camilo Prado y Pablo Potocnjak viajan a Francia para participar como público a «Jonglissimo. Convention de Jonglerie», realizada entre los días 11 y 13 de septiembre de 1995 en Saint-Brice-Courcelles, comuna ubicada en la que en esa época conformaba la región de Champagne-Ardenne (actual Grand Est).
Este acontecimiento es relevante por varias razones, entre las que se puede destacar que:
- Fue la primera vez que un grupo de malabaristas chilenos participó de una convención de malabares, lo que implicó un cambio de visión para los malabaristas chilenos al conocer la dinámica europea de las convenciones de circo y malabarismo, que en aquellos años eran un formato inédito en Latinoamérica. Porque la «primera convención de circo y arte callejero» en territorio latinoamericano fue realizada meses después, en diciembre de 1996, en Plátanos, Berazategui, Ciudad de Buenos Aires, Argentina. Es decir, a través de ese viaje a «Jonglissimo» se abre una puerta más para seguir imaginando, desarrollando y organizando el incipiente campo del Nuevo Circo Chileno, que poco a poco se iría consolidando a través de una serie de otras iniciativas en distintas regiones del país.
- En esa oportunidad, Camilo y Pablo, además de participar de la convención, también establecieron relaciones de amistad e intercambio de experiencias con artistas y compañías locales, lo que les permitió recorrer y conocer lugares que les permitieron ampliar la panorámica sobre el «estado del arte» del Nuevo Circo en Francia.
- Fue el primer vínculo directo con un grupo de artistas de circo callejero argentino, lo que permitió establecer relaciones de intercambio e influencia directa con el movimiento de circo y arte callejero de Buenos Aires, porque en la convención de Jonglissimo, los malabaristas chilenos conocieron al Payaso Chacovachi y el grupo de argentinos que participaban de la convención junto a él.
